¿Por qué muchas emisoras FM de los años 80 y 90 sonaban tan bien?
28 minutos ago Radioactivodj
Durante años, muchos aficionados a la radio hemos tenido la sensación de que las emisoras musicales de FM de los años 80 y 90 sonaban diferentes: más abiertas, naturales, con más dinámica, más profundidad y, al mismo tiempo, con una pegada que hacía que la música pareciera salir de los altavoces con una fuerza especial.
¿Era simplemente porque había menos interferencias? ¿Porque había menos ruido eléctrico? ¿Porque no existían las actuales lámparas LED, fuentes conmutadas y dispositivos electrónicos que pueden generar interferencias?
No.
Las interferencias y el ruido radioeléctrico pueden afectar a la recepción, por supuesto, pero no explican por sí solos aquella sensación de calidad sonora.
Hay varios factores que debemos tener en cuenta y algunos están directamente relacionados con algo fundamental: cómo se grababa, masterizaba, procesaba y transmitía la música.
1. La importancia del rango dinámico
Uno de los conceptos fundamentales para entender el sonido es el rango dinámico.
El rango dinámico es, explicado de una manera sencilla, la diferencia entre las partes más suaves y las partes más fuertes de una grabación.
Imaginemos una canción que comienza con un piano tocado suavemente. De repente, entra toda una orquesta, batería, bajo y guitarras con mucha intensidad.
Ese salto entre el piano casi susurrado y la entrada de toda la banda es parte de la dinámica musical.
Y precisamente esa dinámica es una de las cosas que hacen que la música tenga emoción, profundidad y sensación de movimiento.
Una grabación con suficiente dinámica permite que existan:
silencio → pianísimo → crecimiento → golpe → crescendo → máxima intensidad
En cambio, cuando todo está constantemente al mismo nivel, la música pierde parte de esa sensación de respiración.
La famosa «guerra del volumen»
Aquí aparece uno de los grandes cambios experimentados por la industria musical.
Durante los años 90 y, especialmente, a finales de esa década y durante los 2000, comenzó a extenderse lo que se conoce como Loudness War, o «guerra del volumen».
La idea era aparentemente sencilla:
Si mi canción suena más fuerte que la de la competencia, llamará más la atención.
Para conseguirlo se comenzó a utilizar cada vez más compresión dinámica y limitación.
La compresión dinámica reduce la diferencia entre los sonidos fuertes y los débiles. Bien utilizada, es una herramienta extraordinariamente útil y forma parte de la producción musical y del procesamiento de radio.
El problema aparece cuando se utiliza en exceso.
La música puede terminar con muy poca diferencia entre sus momentos suaves y fuertes.
El resultado puede ser un sonido muy intenso y aparentemente potente al principio, pero también más plano, menos natural y más fatigoso después de escucharlo durante mucho tiempo.
Por eso es importante aclarar algo:
compresión no significa necesariamente mala calidad.
Una buena compresión puede mejorar una mezcla.
El problema es la compresión excesiva.
2. Las grabaciones de antes y las actuales no siempre parten de la misma calidad
Otro factor que muchas veces olvidamos es que la emisora solamente puede transmitir lo que recibe.
Si una grabación tiene buena dinámica, buenos graves, agudos limpios y una buena masterización, el procesador de radio puede trabajar sobre ella y conseguir un sonido potente y controlado.
Pero si la grabación original ya está excesivamente comprimida y limitada, el procesador de radio tiene mucho menos margen para trabajar.
Esto explica por qué determinadas grabaciones antiguas pueden resultar sorprendentemente agradables cuando se escuchan hoy.
No significa que toda la música de los 80 y 90 fuera técnicamente superior. También existían malas grabaciones y malas masterizaciones.
Pero muchas producciones de aquella época conservaban más margen dinámico que algunas producciones posteriores extremadamente comprimidas.
¿Y qué hacía la emisora?
Aquí está otra parte fundamental de la cuestión.
Una emisora FM profesional no se limitaba a coger el CD y enviarlo directamente al transmisor.
Existía una cadena de procesamiento de audio.
De forma simplificada:
Fuente musical → consola → procesador de audio → excitador/transmisor → FM → receptor
El procesador podía utilizar diferentes etapas para conseguir un sonido consistente y potente:
- AGC.
- Compresión.
- Compresión multibanda.
- Limitación.
- Control de graves y agudos.
- Control de estéreo.
- Procesamiento específico para FM.
- Preénfasis y control de picos.
La finalidad no era simplemente conseguir «más volumen».
Era conseguir que la emisora tuviera un sonido potente, consistente y agradable, manteniendo dentro de lo posible la naturalidad de la música.
El secreto estaba también en el procesamiento
Una de las características que muchos recuerdan de las grandes FM musicales era esa sensación de «pegada».
El bombo tenía fuerza.
El bajo estaba presente.
Las voces permanecían perfectamente definidas.
Los agudos tenían brillo.
Y toda la canción parecía formar un bloque compacto, pero sin convertirse necesariamente en una masa de sonido distorsionada.
Conseguir eso requiere bastante más que subir los graves y los agudos.
El procesamiento de radio está diseñado precisamente para conseguir sonoridad, densidad y consistencia, respetando al mismo tiempo los límites técnicos de la transmisión FM.
Y aquí aparece otro concepto importante: el tiempo de ataque (attack) y el tiempo de recuperación (release).
Un compresor demasiado rápido puede comerse parte del golpe inicial de una batería y quitarle pegada.
Uno demasiado lento puede permitir que los picos pasen antes de actuar.
Por eso los procesadores profesionales de radio necesitan un ajuste cuidadoso.
Y entonces llegó Internet…
La radio actual tiene además otro problema que las FM de los años 80 y 90 no tenían de la misma manera:
el streaming.
Cuando escuchamos una emisora por Internet, la cadena puede ser algo parecido a:
Música → procesamiento → encoder → servidor → Internet → reproductor del oyente
Y aquí aparece la compresión de datos.
⚠️ Importante: no debemos confundirla con la compresión dinámica.
Son dos cosas diferentes.
Compresión dinámica
Modifica la diferencia entre los sonidos fuertes y débiles.
Compresión de datos
Reduce el tamaño del archivo o flujo de audio mediante un códec como MP3 o AAC.
El problema aparece cuando utilizamos un bitrate demasiado bajo.
Una emisora puede tener:
FLAC/WAV → excelente procesamiento → magnífico sonido
pero después enviar el streaming a un bitrate demasiado bajo.
En ese caso, el propio proceso de codificación puede convertirse en el eslabón débil de la cadena.
Para una emisora musical que quiera ofrecer una buena calidad, 320 kbps en MP3, cuando el proveedor lo permite, ofrece un margen de calidad muy superior a bitrates bajos.
La calidad de la canción es el primer eslabón
Y aquí llegamos probablemente a uno de los errores más habituales de las radios actuales.
Se invierte dinero en:
procesadores → VST → Stereo Tool → Orban → tarjetas de sonido → servidores…
pero se utilizan canciones procedentes de fuentes de baja calidad.
Y eso es un problema.
Si podemos elegir, lo recomendable es partir de:
WAV / FLAC / ALAC
o, como mínimo:
MP3 320 kbps REAL y de buena procedencia.
Un MP3 de 128 kbps convertido posteriormente a 320 kbps no se convierte mágicamente en un MP3 de 320 kbps real.
La información que se perdió durante la primera compresión no vuelve.
Por eso existe una regla fundamental en audio:
La cadena nunca puede ser mejor que su fuente.
—🔥 ¿Significa esto que la FM actual suena peor?
No necesariamente.
De hecho, técnicamente tenemos hoy herramientas muchísimo más avanzadas que las disponibles hace 40 años.
Un sistema digital moderno puede ofrecer una precisión extraordinaria.
El problema no es la tecnología.
El problema es cómo se utiliza.
Una cadena moderna bien diseñada, utilizando música de calidad, un buen procesador y una transmisión adecuada, puede sonar espectacularmente bien.
Pero también podemos hacer exactamente lo contrario:
mala fuente → exceso de procesamiento → limitación → codificación de baja calidad → streaming
y terminar con un sonido agresivo, plano y fatigoso.
🎶 El verdadero secreto: no es sonar más fuerte, es sonar mejor
Quizá esta sea la conclusión más importante.
El objetivo de una buena emisora musical no debería ser conseguir que todo suene al máximo volumen permanentemente.
El objetivo debería ser conseguir:
✔️ Pegada
✔️ Claridad
✔️ Profundidad
✔️ Graves controlados
✔️ Agudos definidos
✔️ Buena imagen estéreo
✔️ Dinámica suficiente
✔️ Ausencia de distorsión
✔️ Sonoridad consistenteY, sobre todo:
que el oyente pueda escuchar la radio durante horas sin terminar cansado del sonido.
Porque una buena cadena de audio no consiste en destruir la dinámica para conseguir más volumen.
Consiste en sacar el máximo partido a una buena grabación y conseguir que toda esa calidad llegue al oyente con la menor degradación posible.
📻 RADIOACTIVO DJ | Tecnología y sonido
¿Y tú qué opinas?
¿Crees que las emisoras musicales de los 80 y 90 tenían un sonido mejor que muchas emisoras actuales? ¿Recuerdas alguna emisora cuyo sonido te pareciera especialmente espectacular?
Cuéntanos tu experiencia.
